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Profesor navega cuatro horas por el Delta para dar clases de Educación Física en San Fernando

Nacho Morgantini recorre ríos y arroyos cuatro veces por semana para llegar a escuelas isleñas del Delta de San Fernando. El docente asegura que el vínculo con sus alumnos compensa el esfuerzo y define su tarea como "hacer patria en silencio".

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Profesor navega cuatro horas por el Delta para dar clases de Educación Física en San Fernando
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Nacho Morgantini vive en la Primera Sección del Delta de San Fernando pero viaja varias veces por semana hacia zonas más profundas del archipiélago para dar clases de Educación Física. El trayecto en lancha, kayak o embarcación propia puede demandar hasta cuatro horas de navegación por ríos y arroyos, un tiempo equivalente al que lleva viajar en auto desde Buenos Aires hasta la Costa Atlántica.

Cuatro veces por semana, el profesor utiliza lanchas colectivas, escolares o su propia embarcación. Cuando las condiciones del río lo permiten, también opta por el kayak. Sus horarios están condicionados por el clima: la niebla puede reducir la visibilidad a uno o dos metros y obligar a detener las embarcaciones durante horas. En casos de crecida extraordinaria, el agua supera ampliamente los niveles habituales y los docentes no pueden salir de sus casas sin tenerla a la cintura.

Cuando las condiciones impiden el traslado físico, los maestros mantienen la continuidad pedagógica enviando actividades a las familias de los alumnos. Las escuelas isleñas tienen una dinámica distinta a las del continente: muchos docentes ingresan los lunes y permanecen en la zona hasta el viernes porque las distancias hacen imposible regresar diariamente.

Morgantini destacó que la escuela cumple una función social central en las islas. Los chicos no tienen la posibilidad de visitarse fácilmente en sus casas, por lo que el establecimiento se convierte en el principal espacio de sociabilización. Durante los recreos juegan al aire libre y aprovechan los árboles frutales del predio escolar para compartir mandarinas y naranjas.

Una de las anécdotas que más impactó al profesor ocurrió después de las vacaciones de invierno. Al preguntarles a sus alumnos qué habían hecho en el receso, uno de ellos respondió que el mejor día de su vida había sido cuando lo llevaron a un hipermercado en el continente. No compraron nada, pero solo recorrer los pasillos y ver productos que nunca había conocido le resultó extraordinario.

Los niños isleños sorprenden por su profundo conocimiento del territorio: identifican arroyos, fauna, monte y mareas con precisión. Viven una infancia alejada de las pantallas y en contacto directo con la naturaleza.

Cuando se le señala el esfuerzo que realiza, Morgantini responde que la devolución de los alumnos y sus familias compensa ampliamente el cansancio. “En la isla, las familias y los chicos te esperan con ganas, te cuidan y, desde su sencillez, te ofrecen de corazón todo lo que tienen”, afirmó. Para él, dar clases en estos lugares tiene “algo de hacer patria en silencio”.

Además de su tarea docente, el profesor practica canotaje y documenta la vida isleña, la naturaleza y sus recorridos diarios. Su historia refleja el compromiso de educadores que sostienen la presencia estatal en zonas de difícil acceso dentro del partido de San Fernando.

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