Cinco historias poco conocidas sobre los orígenes de Lomas de Zamora
Desde sus primeros pobladores originarios hasta las curiosidades de sus calles y espacios culturales, repasamos hechos que marcaron la identidad del distrito mucho antes del ferrocarril.
Lomas de Zamora guarda en su territorio y en sus archivos relatos que van más allá de la llegada del tren y del boom urbano del siglo XX. Sus primeros habitantes, los nombres originales de sus barrios y las huellas de sus espacios culturales revelan una construcción identitaria que se remonta a siglos atrás.
El 8 de octubre de 2026, en el marco de la agenda local de rescate patrimonial, se destacan cinco historias verificables que permiten entender mejor cómo se fue formando el partido en el sur del conurbano bonaerense. Estas narrativas, documentadas en fuentes municipales y archivos históricos, se centran exclusivamente en hechos ocurridos dentro del distrito.
La primera se remonta a los pueblos originarios. Antes de la fundación formal, la zona que hoy comprende Lomas de Zamora era habitada por comunidades querandíes. Estos grupos seminómades utilizaban las lomadas naturales como puntos de observación y caza, aprovechando la elevación del terreno que dio nombre al partido. Según registros del Archivo Histórico Municipal, los querandíes mantenían intercambios con otros pueblos del área pampeana, dejando vestigios arqueológicos en zonas como Villa Centenario y Parque Barón.
En segundo lugar aparece el origen del nombre. Aunque muchos asocian “Lomas” directamente con el relieve ondulado, el apellido “de Zamora” proviene de un antiguo propietario de tierras en la zona colonial. Juan de Zamora, un vecino de Buenos Aires del siglo XVII, recibió una merced de tierras que incluía parte de lo que hoy es Lomas Centro. Este dato figura en los títulos de propiedad conservados en el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora y explica la denominación completa del distrito, oficializada en 1830.
Una tercera historia poco difundida es la del primer trazado urbano. Mucho antes de la estación de ferrocarril, en 1816 se registró un primitivo plano de quintas y chacras en lo que hoy es Temperley y Llavallol. Este documento, custodiado por la Dirección de Patrimonio local, muestra cómo las familias criollas dividieron el suelo en parcelas para cultivo de frutales y hortalizas, sentando las bases del futuro tejido urbano. Calles como las que hoy llevan nombres de próceres ya aparecían en ese plano con trazados similares a los actuales.
El cuarto relato tiene que ver con la fundación de una de las instituciones culturales más antiguas. En 1872, en pleno barrio de Banfield, se creó la primera biblioteca popular del distrito, mucho antes de la llegada masiva de inmigrantes europeos. Este espacio, que funcionaba en una casa de adobe en la actual Avenida Hipólito Yrigoyen, fue clave para la alfabetización de los vecinos y guarda en sus fondos documentales las primeras actas del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora.
Por último, una curiosidad vinculada al espacio público. La plaza principal de Lomas Centro, hoy conocida como Manuel Belgrano, tuvo originalmente otro nombre y función. Entre 1850 y 1870 funcionó como “plaza de abasto” donde se comercializaban animales y productos de las quintas de Santa Catalina y Villa Fiorito. Solo después de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 se reconvirtió en espacio recreativo, según consta en ordenanzas municipales de la época.
Estas cinco historias, todas verificadas en documentos locales, muestran que Lomas de Zamora no nació con el ferrocarril sino que ya tenía una identidad consolidada. Conocerlas ayuda a valorar el patrimonio del distrito y a entender mejor sus barrios actuales.
Desde el municipio se promueve el acceso a estos relatos a través del Archivo Histórico y visitas guiadas que se organizan en diferentes localidades. Los vecinos de Ingeniero Budge, Turdera, Villa Centenario y Santa Marta pueden consultar los originales en la sede central ubicada en Lomas Centro.
El rescate de estas memorias forma parte de una política local de preservación del patrimonio cultural que busca fortalecer el sentido de pertenencia en cada barrio del partido.