Banfield y Temperley

Baldosas podotáctiles en Peatonal Laprida: cómo funcionan y su rol clave en la accesibilidad

Integrantes del Centro de Rehabilitación Visual recorrieron la Peatonal Laprida de Lomas de Zamora para explicar el uso de baldosas de guía y advertencia, que permiten a personas ciegas y con baja visión orientarse de forma autónoma y segura.

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En la Peatonal Laprida de Lomas de Zamora, las baldosas podotáctiles instaladas en el piso representan una herramienta fundamental para garantizar la accesibilidad de personas ciegas y con baja visión.

Un recorrido realizado este jueves 27 de agosto junto a integrantes del Centro de Rehabilitación Visual permitió conocer en detalle cómo operan estas piezas y por qué su correcta utilización y mantenimiento son esenciales para la autonomía de quienes las emplean.

Las baldosas podotáctiles incorporan relieves que se detectan tanto con el bastón blanco como directamente bajo los pies. De esta manera, conforman un “lenguaje táctil” que informa, orienta y advierte sobre el entorno urbano.

En la peatonal lomense se distinguen dos tipos principales de señalización. Las baldosas de guía, identificables por sus barras paralelas, marcan una senda segura para avanzar en línea recta. Por su parte, las baldosas de advertencia, con domos truncados, alertan sobre puntos críticos como cruces vehiculares, escaleras, rampas o cambios de nivel donde es necesario detenerse y prestar mayor atención.

“Estas baldosas permiten que una persona con discapacidad visual pueda desplazarse con mayor independencia y seguridad”, explicaron desde el Centro de Rehabilitación Visual durante el recorrido por Laprida.

El mantenimiento de estas sendas táctiles resulta clave. Colocar macetas, carteles, mesas de bares o cualquier otro objeto sobre las baldosas interrumpe la ruta y genera riesgos innecesarios. Mantenerlas completamente despejadas es una responsabilidad compartida que garantiza el derecho a la movilidad autónoma.

La Peatonal Laprida, principal corredor comercial a cielo abierto de la zona de Temperley y Lomas de Zamora, se convirtió en los últimos años en un espacio que busca combinar atractivo peatonal con criterios de accesibilidad universal. La incorporación de podotáctiles forma parte de esas mejoras orientadas a instituciones y servicios públicos del partido.

Desde el Centro de Rehabilitación Visual destacaron que el uso correcto de estas baldosas no solo beneficia a personas con discapacidad visual total, sino también a aquellas con baja visión, adultos mayores y personas con movilidad reducida que circulan habitualmente por el sector.

La existencia de un trazado continuo y sin obstáculos permite planificar recorridos, identificar paradas de transporte, accesos a comercios y puntos de interés sin necesidad de asistencia constante.

Especialistas consultados durante el recorrido recordaron que la norma IRAM 19.001 establece las características técnicas que deben cumplir estas baldosas para asegurar su efectividad, incluyendo dimensiones, contraste cromático y altura de los relieves.

En Lomas de Zamora, la presencia de estas instalaciones en espacios públicos como la Peatonal Laprida marca un avance concreto en materia de inclusión, aunque su eficacia depende del compromiso colectivo para no obstruirlas.

El recorrido permitió además observar cómo los propios usuarios del Centro de Rehabilitación Visual interpretan las distintas texturas y patrones para tomar decisiones rápidas mientras caminan por el espacio público.

Mantener despejadas las sendas podotáctiles no implica solo cumplir una norma: representa respetar el derecho a la accesibilidad y la autonomía de un sector de la comunidad que, de otro modo, enfrentaría barreras cotidianas en el centro comercial más transitado del distrito.

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